1.13.2006

El cuento y el descuento

Hablar sin decir nada puede ser un arte, una pésima forma de codificar el mensaje que se desea comunicar, la ausencia de pensamientos o un reflejo de las presiones que sufren por parte de los avisadores o los propietarios, los profesionales que trabajan al interior de algunos medios de comunicación, .

Conozco personas capaces de escribir muchas páginas sin aportar nada nuevo al conocimiento. Otras que conversan horas por el sólo agrado de escucharse. Y también, quienes pueden eludir cualquier tema con palabras grandilocuentes o términos anodinos.

Una lista famosa que se difunde en Internet, combina tres columnas de palabras que unidas al azar siempre suenan bien y dicen muy poco. Durante un tiempo se atribuyó este lenguaje a los ingenieros comerciales.

Observe en televisión la escena de un juez saliendo de tribunales asediado por los periodistas y tendrá la mejor lección de cómo la ausencia de contenidos en lo que se dice puede ser un arte. Impedidos de revelar los secretos del sumario y de hacer prevalecer sus puntos de vista, los abogados practican el manejo del lenguaje y son astros del no decir y expresar sólo lo preciso.

En la vida cotidiana y también en el trabajo, la prudencia en el hablar puede ser la clave de una comunicación conveniente. Cortar a tiempo una discusión que se torna peligrosa o callar lo que hiere al otro son habilidades comunicacionales.

Los periodistas habituados a manejar el lenguaje, también se moderan en el debate cuando,por ejemplo, el dueño de su canal de televisión es el candidato al cual se alude en una polémica. Igualmente, si alguno de los avisadores del programa puede ser afectado por lo que deberían decir y mejor no dicen.

La estabilidad laboral juega un rol importante y hace callar o deformar el mensaje de los encargados de comunicar al público lo que sucede. Para contrarrestar esta situación el lector, teleauditor o radioescucha debe conocer a quien pertenecen las radios, diarios o canales de TV de su preferencia y cuáles son sus intereses económicos y su ideología. Así podrá apartar de lo que se comunica, aquello que corresponde a la tendencia política, religiosa o al interés económico del medio.

Los consumidores deben defenderse de las tendencias de todo tipo, en un mundo informativo que no tiene gran variedad de puntos de vista. Para ello nada mejor que actuar como lo hacen con un amigo exagerado: le descuentan a lo que dice todo lo que corresponde a su forma de ser.